martes, 21 de julio de 2009

¡Pero si solo es un animal!



Desde que el primer ser humano pisó la tierra, seguramente se consideró así mismo como la más valiosa de las criaturas que la habitaban.
El ser humano se ha valido de su poder para esclavizar a otros seres humanos, a los que consideraba de menor valor, bien por cuestión de raza (racismo) estatus (clasismo), sexo (sexismo)… también para esclavizar a otras especies animales,
ESPECISMO:
En 1970, el psicólogo Richard D. Rider, aplicó el término especismo a la discriminación basada en diferencia de especie ya que los intereses de un individuo son de menor importancia por el hecho de pertenecer a una especie determinada. La representación más común de éste, es el antropocentrismo moral, infravaloración de los intereses de aquellos que no pertenecen a la especie humana.
Pero si todas las especies vivimos, y compartimos el mismo planeta, y evolucionamos juntas ¿por qué nos creemos con poder para maltratar a otros seres?, ¿Para imponerles nuestra autoridad? ¿Para mofarnos de ellos? No será que no somos tan poderosos, ¿no será que necesitamos ejercer esa autoridad para creernos superiores? Saciamos nuestras inseguridades haciendo que otros seres más débiles se sientan inseguros bajo nuestra presencia.
Estamos tan acostumbrados a esto, que ya no nos asusta verlo, comemos mientras vemos en la televisión niños muriéndose de hambre en países cuyos máximos mandatarios viven sin preocupaciones dando la espalda a su pueblo.
Somos conscientes de que para lucir unos bonitos pendientes, ha sido necesario matar a un puñado de elefantes y nos tranquilizamos pensando que si no fuera porque nosotros los compramos, muchas familias no tendrían para comer, sin ser conscientes de que estas personas por matar a ese animal no se llevarán ni una décima parte de lo que pagamos por los pendientes.
Vemos como millones de animales son maltratados y abandonados a diario, pero pensamos, bueno solo es un animal, además ¿no lo hacen también con las personas? Buscamos siempre un contrapunto, y no vemos la realidad.
Muchos perros, gatos… son maltratados, torturados y asesinados para gozo de unos cuantos, corridas de toros, peleas de gallos, peleas de perros… apuestas estúpidas que empiezan desde la más tierna infancia: si eres capaz de darle una pedrada a ese perro te doy mi chocolatina…
No damos valor a nada, creemos que por no pertenecer a nuestra especie, nuestra raza o nuestro rango no son seres sintientes.
Todo ser sintiente independientemente de su capacidad de reciprocidad tiene intereses, y estos intereses deben ser protegidos. La condición de reciprocidad no es condición necesaria para ser portador de derechos.
Animal Rights & Derechos Animales
Que un perro, por el hecho de ser perro y no poder argumentar su derecho al no sufrimiento, no quiere decir que no lo tenga, aquí es donde entra en juego el antropocentrismo moral; un perro no puede obligarse moralmente a tener derecho al no sufrimiento. En esta visión de las cosas, la única entidad moralmente válida en el mundo es el hombre, teniendo a los animales no humanos y a la naturaleza en general a su servicio.
Cuántas veces hemos escuchado eso de que ese o aquél animal han sido criados para eso, que si no para qué…
Perros criados para pelear con otros perros, perras apiladas en jaulas criando toda su vida en condiciones lamentables, perritos usados como sparring... ¿para qué? evidentemente para gozo y aumento económico de quién lo ejerce.
Hemos de empezar a creer que los animales no humanos también sufren, que aman, que piensan… que no lo expresen de igual manera no quiere decir nada, aprendamos a entenderlos, aprendamos a quererlos y a respetarlos.
!!Qué importa que sea el perro más feo del mundo!!, es mi amigo, y le quiero.
¿Un mundo feliz?... ojalá, pero de momento es solo una obra de ciencia ficción.
Cristina Perezagua Azañedo